La Purificación del Amor
La meta del desarrollo espiritual es la purificación del amor. El amor es nuestra esencia más íntima, nuestra naturaleza, y nuestra realización. Sin embargo, el amor que es la energía básica de nuestro Ser es obstruido por la falsa conciencia desarrollada durante la infancia, y que ha sido petrificada por conflictos inconscientes, la adaptación a normas sociales, e hipnotizada por limitaciones ideológicas de nuestros horizontes. Para liberar nuestras mentes de semejantes restricciones, y abrir nuestro intelecto y corazón a nuestro vasto e ilimitado potencial, como individuos y como una comunidad unida de Seres-realizados, es el foco de la aspiración del gran trabajo de la auto-transformación.
Tenemos el potencial para crear un mundo armonioso, aplicar nuestra inteligencia a la solución de todos los problemas que el mundo enfrenta actualmente. El obstáculo es el ego humano. El ego en su forma actual dominante representa un fracaso de la humanidad en crecer a nuestro último estado de madurez psico-espiritual. Ese fracaso ahora debe ser rectificado. Esta es nuestra imperativa transformacional.
La conciencia humana es un espectro de potencialidad. Excepto por un grupo pequeño y escaso de sabios y santos, no hemos alcanzado como especie la parte más alta del espectro. Debemos hacerlo ahora, y crear de esta forma un cambio en el campo energético planetario de la conciencia colectiva. Para alcanzar esta meta, debemos entender la situación y tener el valor, la veracidad, el conocimiento, la habilidad, y la humildad para lograr la trascendencia del ego.
Del lado más primitivo del espectro de la conciencia del ego, nos manifestamos como asustados y retraídos, necesitados, indefensos e infantiles, mientras que al mismo tiempo nos hacemos ver como furiosos, avaros, posesivos, dominantes, y tiranos despiadados. Esta combinación de ira y miedo se manifiesta como controladores e invasivos, pero a la vez indecisos, ambivalentes, y no-comprometedores atributos del ego. A nivel colectivo, esto lleva a un mundo de psicosis colectiva y narcisismo sádico, de guerras, opresión, y destrucción descontrolada.
Pero en la parte alta del espectro de nuestro potencial, simplemente esperando nuestra realización, yacen los poderes sanativos del amor divino, la sabiduría, la creatividad y la sinergía. Lo que esos poderes pueden lograr cuando son desencadenados por un número significativo de seres liberados es inimaginable para la mayoría de las personas hoy en día. Esta es la maravilla que el mundo está esperando presenciar.
Pero debemos de ofrecernos a ser más que simplemente testigos, sino participantes activos del experimento evolutivo más grande que jamás se ha llevado a cabo. ¿Cómo podemos ser parte de esto y enlistarnos? Muy simple: solo deseche sus miedos y sus mecanismos de defensa egoicos, entregue su vida al servicio de Dios y a la realización del Ser verdadero. Viva sin avaricia, sin lástima por sí mismo, arrogancia y egocentrismo. Renuncie al deseo de dominar a otros, o ver a los demás como objetos sexuales o como medios para cualquier tipo de fin egotista.
Debemos también dejar el miedo de ser explotados, abusados, u abandonados. Esto solo puede ocurrir si sentimos la presencia amorosa de Dios en nuestro interior o envolviéndonos en luz; el vacío de la ausencia-de-ego, y el silencio interior de la budeidad. Cuando vemos a todos los seres como manifestaciones del Ser Supremo único, y experimentamos la unicidad detrás de la aparente diversidad, el vacío absoluto que se manifiesta como todas las apariencias en el mundo fenomenal, la inteligencia y el amor cósmico que es la causa del universo, podemos dejar atrás el miedo a la pérdida, el miedo a la muerte, el miedo al sufrimiento.
Solo hay una protección para cualquiera de nosotros. No es el dinero, ni las armas, ni los guetos enrejados e incrustados con alambre de navaja. Nuestra única seguridad yace en la rendición al último Poder que ha traído al universo entero a su creación. Ese poder no es otro más que el Ser. A través de la purificación de nuestra capacidad de amar, el Ser emergerá en toda Su gloria divina.
La prueba del amor humano es la creación de una armoniosa y resuelta comunidad transformacional. Seamos inspirados por la visión de nuestro potencial divino, y organicemos una red global de sociedades transformacionales triunfantes para hacer que la siguiente era de consciencia superior llegue a su manifestación. El tiempo para actuar es ahora. El poder del Amor es invencible.
Namaste,
Shunyamurti
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